En algún momento de la infancia, la mayoría de niños y niñas vivirá la muerte de un familiar o de una persona próxima.

En Estados Unidos se calcula que uno de cada 20 niños vive la muerte del padre o de la madre antes de los 16 años. El artículo subraya que a pesar de la alta prevalencia del duelo en la infancia, muchos pediatras se sienten incómodos para hablar y tratar el duelo infantil.

El artículo recoge recomendaciones para ayudar a los menores en el proceso del duelo y ayudarlos a entender mejor qué ha pasado.

Empezar la conversación

Invitar a los niños a hablar de sus sentimientos les permite expresar su tristeza. Se debe escucharlos, observarlos y dejarles el espacio que necesiten. La utilización de técnicas de expresión como el dibujo pude ayudar también en la conversación con el menor.

Entender la muerte

Cuando un niño o una niña vive una muerte en una edad precoz, podría no entender de manera plena la muerte y sus implicaciones. A pesar de que los niños tienen una capacidad de resiliencia alta, los menores no superan una muerte durante los primeros seis meses o durante el primer año. El primer año después de la muerte hay muchos retos a gestionar como el recuerdo del aniversario de la persona fallecida.

Adolescentes             

Muchos adolescentes reciben una explicación o un apoyo limitado después de una muerte. Una muerte puede empeorar los problemas académicos y los personales en los jóvenes.

La culpa y la vergüenza

En un fallecimiento, los niños a menudo asumen que algo malo han hecho o que podrían haber evitado la muerte de una persona próxima. También muchos adultos se sienten culpables aunque no haya ninguna lógica, ninguna razón objetiva para culpabilizarse de una muerte.

Cuando los niños asumen que la causa de muerte es por un suicidio, por una adicción o el resultado de una actividad criminal podrían sentirse avergonzados de esta persona.

Asistencia en el funeral

Es aconsejable que los niños participen en los funerales si quieren. Deben tener toda la información necesaria, conocer el funcionamiento, saber quién irá y explicar posibles comportamientos que puedan ocurrir.

El trabajo en la escuela

En general, es mejor que las familias se anticipen a las dificultades de concentración y de aprendizaje de los menores después de una muerte.

 Preparación de los profesionales

Muchos pediatras tienen una formación limitada sobre el apoyo al duelo de los niños.

 


Fuente: Schonfeld, D. J., Demaria, T. Supporting the Grieving Child and Family. Committee on psychosocial aspects of child and family health, disaster preparedness advisory council. Enero, 2016. Disponible en: http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2016/08/25/peds.2016-2147