El pasado 9 de octubre se celebró en Barcelona el III Coloquio Internacional Soma&Psy. Organizado por el Consorci Hospitalari de Vic, la Fondation de Nant y el Parc Sanitari Sant Joan de Déu, congregó a especialistas de todos los ámbitos del sector de la salud mental para debatir sobre la integración entre el sistema de salud y el de los servicios sociales en el abordaje integral de la salud mental. El coloquio tuvo lugar en el auditorio del Hospital de Día – Numancia, propiedad del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, y se dividió en cuatro sesiones, que trataron sobre: las necesidades de las personas con trastorno mental, las políticas integradas en Europa y las perspectivas de futuro, los modelos conceptuales de integración de las tres entidades organizadoras y las claves del éxito de tres experiencias de modelos integrados. El interés que despertó la convocatoria y, sobre todo, las inscripciones de ultima hora, hicieron temer que la capacidad del auditorio fuera insuficiente, aunque finalmente el coloquio se pudo desarrollar con normalidad en una sala repleta. Entre los asistentes se encontraba Pierre-René Glibert, director del Center Psychiatrique Saint-Bernard (Bélgica), que en breve ingresará como cuarto miembro de la red Soma&Psy.

Además de los representantes de las tres entidades organizadoras, el elenco de ponentes estuvo conformado por personalidades notables del ámbito de la salud mental, entre los cuales Francisco Torres, catedrático de psiquiatría de la Universidad de Granada, o Nicola Wilson, consultora de salud mental del Reino Unido. La apertura del coloquio fue a cargo del honorable Sr. Boi Ruiz, Consejero en funciones de Salud de la Generalitat de Catalunya, que en primer lugar mencionó la influencia de los factores sociales, especialmente el paro, como posible causa del desarrollo de trastornos mentales. Prosiguió hablando de los desajustes que existen en el mundo profesional y el mundo de la administración –de los que los gobernantes son muy conscientes–, y que se deben al modelo de administración napoleónico imperante en Europa, que prima la gestión del patrimonio por encima del resto de aspectos. Sin muchas herramientas para poder modificar el modelo, aceptó que la protocolización, estandardización y regulación no siempre son suficientes para abordar la complejidad de la salud mental, pero que la administración debe financiar “resultados”. Finalmente, reconoció que es imprescindible abordar la salud mental de forma integrada y que hay que afrontarla como cualquier otra enfermedad crónica, adaptando el modelo de atención a la realidad de cada lugar.

Sesión 1: Las necesidades de la población hablan de integración

Sesión 2: Políticas integradas en Europa y perspectivas de futuro

Sesión 3: Modelos de integración, tres realidades

Sesión 4: Reflexiones y diálogo sobre las claves del éxito de los modelos integrados

Sesión 1: Las necesidades de la población hablan de integración

En esta primera sesión matutina, moderada por Josep Maria Haro, director de Docencia, Investigación e Innovación del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, se habló de las necesidades de la población con trastorno mental desde el punto de vista de los profesionales, pacientes y familiares. Abrió la conferencia Xavier Trabado, presidente de la Federació Salut Mental Catalunya, que expresó su punto de vista desde la óptica de los familiares, que muchas veces sufren un aumento de su nivel de estrés. Según una encuesta reciente, un 40% de los cuidadores dicen no estar preparados para gestionar la ansiedad. Trabado habló de la misión de la organización que dirige, y de las herramientas que ofrecen a pacientes y familiares, empezando por la orientación. Se trabaja hacia la transversalidad y se intentan brindar servicios jurídicos, sociales, laborales, etc., en coordinación con varios departamentos de la Generalitat. Posteriormente tomó la palabra Francisco Torres, considerado como uno de los pioneros de la evaluación de las necesidades de integración de la salud mental en España, que empezó su intervención preguntándose de donde vienen las necesidades… y resolvió que muchas derivan de factores políticos y sociales. Después de un repaso exhaustivo de la historia de los últimos cuarenta años, mencionó el papel contraproducente de las políticas de Thatcher, que fue la primera en decir que el gasto sanitario tenía que tener un techo; no pensaba en el bienestar de los usuarios sino en el control de la financiación. A partir de ahí se avanzó hacia la categorización para evaluar de forma objetiva las necesidades y las ofertas de servicios, y se desarrollaron varios cuestionarios, todos muy focalizados en el ámbito sanitario. Torres concluyó su exposición presentando el Cuestionario de Necesidades de Personas con Trastornos de Salud Mental (2013), elaborado por la Red Maristán y más centrado en las necesidades psicosociales. Por su parte, Hernán Sampietro, secretario de la Federació VEUS, que aglutina varias entidades gestionadas por pacientes, explicó que las necesidades básicas de las personas con trastorno mental son la información (ser diagnosticado ya es de por sí una losa, sobre todo a nivel existencial) y tener la certeza de que la recuperación es posible independientemente de que la enfermedad acompañe al paciente el resto de su vida: redefinir la vida no implica renunciar a ella. Mencionó el gran desconocimiento que todavía existe en el ámbito social y la necesidad de socialización de los pacientes con gente sin trastorno mental. No cabe duda de que ésta es la mejor forma de promover la normalización y la resocialización.

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Sesión 2: Políticas integradas en Europa y perspectivas de futuro

Para desarrollar el contenido de este módulo se contó con la presencia de Nicola Wilson, que empezó haciendo un pequeño resumen de su trayectoria y exponiendo los objetivos básicos del WHO Mental Health Action Plan 2013-20: reforzar el liderazgo y la gobernanza de la salud mental, e impulsar un plan de acción que promueva consensos y que permita que administración y entidades sociales trabajen más conjuntamente. Centrándose en el Reino Unido, habló de la NHS England Mental Health Taskforce (2015-20). Según datos oficiales, un 23% de la población del Reino Unido sufre algún tipo de trastorno mental. ¿La financiación actual es suficiente para resolver todos los casos?, planteó Wilson. La respuesta es rotundamente “no” ya que muchos profesionales prefieren dirigir su carrera hacia la salud física… generando estigma incluso entre los profesionales. Es evidente que, teniendo en cuenta el impacto de la salud mental en la salud física, si se invirtiera más en salud mental, los costes del sistema sanitario serían mucho menores. La exposición terminó con varias propuestas basadas en la comunidad, en la sensibilización, pero también focalizadas en el desarrollo de la fuerza de trabajo de los profesionales. Sin salud mental no hay salud, concluyó Wilson. Por su parte, Cristina Molina, directora del “Pla de Salut Mental i Addiccions” del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, además de haber presentado a la conferenciante, terminó la sesión resumiendo tres ideas básicas para un mejor sistema de salud mental: desplegar la atención comunitaria, prevenir la cronicidad y que la investigación pueda tener más impacto en la toma de decisiones de la administración.

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Sesión 3: Modelos de integración, tres realidades

En esta tercera sesión se habló del modelo organizativo de las tres organizaciones que forman parte de la red SomaPsy. Moderó el debate Ester Sarquella, miembro del comité operativo del PIAISS. El primero en intervenir fue Francesc Arrufat, director de Salud Mental del Consorci Hospitalari de Vic (CHV), que empezó explicando el contexto geográfico de la comarca de Osona, la historia del CHV y su inclusión dentro del Sistema Integrat Salut Osona (SISO); antes del año 2000, la atención de salud mental estaba muy fragmentada. Por ese motivo se creó un plan estratégico que planteaba integrar la salud mental dentro del sistema de salud y dentro de la comunidad. Una atención transversal, centrada en las necesidades del paciente, interdisciplinar, en red, con base comunitaria y base territorial que generase valor para los usuarios. Arrufat indicó que hay que tener una visión de proceso (y no de patología), y poner al paciente como centro de atención para ofrecerle servicios hospitalarios, sociosanitarios y comunitarios de forma independiente pero coordinada; integrar no es fusionar, concluyó. Por su parte, Alejandro Rojas, jefe del servicio de psiquiatría y psicoterapia del niño y el adolescente de la Fondation de Nant, habló de la conceptualización y de la orientación teórica: los dispositivos tienen que crearse a partir de los conceptos. Del mismo modo que el CHV, también explicó que la Fondation de Nant ofrece un servicio diferenciado entre jóvenes y adultos (con la subdivisión de gente mayor), y que ponen especial énfasis en la proximidad, la accesibilidad y la desestigmatización. Rojas explicó el Plan de Salud Mental del cantón de Vaud (Suiza) y mencionó los conceptos de “integración – no integración – desintegración”: integración significa mantener las diferencias y la no integración es una necesidad; sólo con ambas se puede hacer frente a la desintegración. Finalmente, Lluís San, director de Salud Mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, explicó el modelo integral de su organización, fundada en 1854, y las diferentes áreas de especialización. Remarcó la gran mejora que supuso la construcción del Hospital General cinco años atrás, que derribó los muros (tanto físicos como simbólicos) del hospital psiquiátrico y se crearon sinergias entre la salud física y la salud mental. Según Lluís San, el reto clave era: ¿cómo mantenemos la salud fisica si existen problemas de salud mental? La respuesta empezó con la reducción de camas de hospitalización y apostando por el entorno comunitario. La atención integrada es compleja pero sólo a través de la transversalidad, de prácticas compartidas, territorializadas y centradas en el paciente, se puede avanzar hacia una mejor salud mental.

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Sesión 4: Reflexiones y diálogo sobre las claves del éxito de los modelos integrados

En esta última sesión se presentaron tres experiencias de éxito de atención integrada. En primer lugar, Álvaro Muro, coordinador de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Penitenciaria (UHPP) de Catalunya, explicó con tono distendido el contexto de las unidades penitenciarias y la salud mental en Catalunya, haciendo hincapié en las prisiones de Brians 1 y Brians 2, unas grandes comunidades carcelarias en las que el servicio de psiquiatría actua como una unidad suprasectorial. En primero lugar habló de la población reclusa, una tipología de personas muy concreta y con una gran prevalencia en el consumo de drogas. Teniendo en cuenta la dificultades propias de ese ámbito, mencionó los problemas de comunicación que existieron inicialmente con el departamento de justicia y la enorme burocracia a la que deben enfrentarse a diario. La sociedad está más orientada a la seguridad que a la reinserción. En cualquier caso, la UHPP acabó desplegándose en los módulos carcelarios y dando un buen servicio a los reclusos. En 2009 se creó la unidad de rehabilitación de Brians 2, que ha pasado a ser un centro de referencia en el ámbito penitenciario.

El segundo caso trató sobre la “clínica del refugiado” y fue expuesto por Patrick Bodenmann, jefe del Centro de población vulnerable en la Policlinique Médicale Universitaire, y Xavier Sanchís, médico responsable del dispositivo de psiquiatría transcultural de la Fondation de Nant. Inicialmente se planteó la pregunta: ¿me concierne esta persona (el refugiado)?, Bodenmann indicó que 1 de cada 122 personas en el mundo está en proceso de migración y que 1 de cada 7 migrará en algún momento de su vida. Europa es un territorio muy vasto y cada región es muy diferente de la otra. En ese sentido, presentó los servicios que presta el hospital y expresó la necesidad de ponerse en la piel del refugiado. Sanchís expuso un caso real, el de Ahmed, un chico que llegó a Suiza un tiempo atrás y que se aquejaba de dolores de cabeza. Explicó que las necesidades del refugiado acostumbran a ser somáticas y sociales; las psiquiátricas son mucho menores. Y sobre todo, insistió en el error que supone querer fragmentar al paciente y pensar que concierne a otro, porque en realidad nos concierne a todos como sociedad.

Finalmente, Carme Guiteras, jefe de la Unidad de Atención al Cliente del CHV, explicó el proyecto de vivienda de Osona Salut Mental. Muchas personas con problemas de salud mental tienen problemas para encontrar vivienda, por ese motivo se creó el Equip de Valoració i Orientació d’Habitatge en Salut Mental (EVOHSMO), que ofrece servicios asistenciales, de rehabilitación y de reinserción social. Por otro lado, quiso reseñar las dificultades iniciales: recursos limitados, no ajuste a los criterios, solicitudes inadecuadas, diferencias de criterios de priorización… pero gracias al nuevo modelo y al equipo de psicólogos y de trabajadores sociales se consiguió superarlas. Con el nuevo sistema de orientación, seguimiento y coordinación, se pueden atender las situaciones de emergencia mucho mejor y priorizar los casos más graves.

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El coloquio Soma&Psy concluyó con una reflexión de los tres representantes de las entidades que forman parte de la red, que puntualizaron que la integración es un concepto obligado en el que tienen que intervenir diferentes profesionales; compartir responsabilidades es la mejor forma de afrontar la complejidad humana. Finalmente, se coincidió en decir que la atención tiene que estar centrada en el paciente y que hay que mantener las diferencias entre todos los actores que participan en la atención de la salud mental, pero siempre aunando esfuerzos en los denominadores comunes. Quedan muchos retos por delante y sólo con la prevención, la sensibilización y la integración de servicios se podrá avanzar para conseguir una sociedad más justa.

 

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