Entrevistamos a Craig DeLarge, investigador norteamericano en salud digital y salud mental. 

Estamos interesados en conocer qué ha aprendido hasta ahora en su estudio sobre salud mental digital, ¿cuáles cree que son los beneficios principales del enfoque digital de la salud mental?

Los beneficios de la salud mental digital son similares a los que podemos encontrar en la salud digital en general. En mi investigación he encontrado que las aplicaciones se pueden dividir en términos generales entre:

a) se utilizan como herramientas de comunicación, comunidad y educación
b) detectar, monitorizar y diagnosticar la condición de salud mental,
c) coordinar la atención asistencial, y cada uno representa las ventajas principales para aquellos que sufren o tratan una enfermedad mental, además de aquellos que son cuidadores de alguien que padece alguna condición.

Aunque existe un potencial muy grande, precisamente porque todavía estamos en la primera etapa, y nos esperan años de mucho trabajo para asegurarnos de que el mayor número posible de gente se beneficia de la efectividad de estas tecnologías.
También debemos darnos cuenta de que estos beneficios están amenazados por una serie de obstáculos, básicamente:

  • estigma / discriminación, que hace que alguna gente no se pueda beneficiar de estas tecnologías porque sienten vergüenza o tienen miedo de la reacción de la sociedad cuando reconozcan su malestar mental,
  • privacidad, ya que se utiliza información para realizar análisis y tomar decisiones que los pacientes preferirían que no se usa,
  • falta de rigor, que puede llevar a diagnosticar personas con enfermedades que no tienen o viceversa, por lo que se necesita mejores mecanismos de regulación,
  • el acceso socioeconómico, es decir, “la brecha digital”, que impide a las personas con falta de recursos acceder a estas tecnologías.

 

¿Qué perfil de paciente puede beneficiar de ello? ¿Qué papel asumirán los pacientes en este nuevo escenario?

Los beneficiarios de estas tecnologías son multitud. Incluyen todas aquellas personas susceptibles de sufrir recaídas de salud mental que pueden ser evitables con tecnologías que educan o monitorizan enfermedades mentales. Incluyen todas aquellas personas que sufren, que ya se han recuperado, y que proporcionan atención al paciente. Este último se beneficia de estas tecnologías, que educan, proporcionan el apoyo de la comunidad y dan acceso a tratamientos apropiados a través del teléfono, monitorizan y diagnostican recaídas y promueven la detección precoz, que alienta el cuidado y recuperación mediante las plataformas de coordinación . Y también los profesionales que, con estas herramientas digitales, pueden diagnosticar más objetivamente, hacer un seguimiento del paciente y descubrir qué terapia es más adecuada en cada caso.

En cuanto al perfil del paciente, no se me ocurre ninguno que no se pueda beneficiar y, más importante aún, aquellos que son candidatos a convertirse en pacientes puedan evitar serlo.

El papel que jugarán los pacientes en este nuevo escenario es similar al que juegan a la sanidad en general. Para beneficiarse de estas tecnologías se requiere que el paciente las adopte y adhiera a ellas. La adopción y adherencia requieren formación, que se elimine el estigma, reembolso, apoyo de los profesionales y el ánimo de la comunidad. La salud y su atención son una actividad social, y se necesita que la sociedad actúe para que los individuos puedan beneficiar de ellas. En mi investigación, he encontrado una pequeña pero muy activa comunidad de salud mental en línea que promueve que se hagan varias reformas y remodelaciones en el sector de salud mental, pero que no saben tanto de las aplicaciones digitales de salud aplicadas en este campo como deberían.

También cabe destacar que cuando los pacientes no se adhieren a estas aplicaciones tecnologías, a menudo se debe a que son modernas pero incómodos e inconvenientes de utilizar. Esta es un área que se debe mejorar.

 

Algunos de los inconvenientes con los que se relaciona la salud digital y la salud móvil son la privacidad de datos y el acceso socioeconómico de los pacientes. ¿Cuál es la mejor manera de superar estos obstáculos?

Esta pregunta no tiene una respuesta fácil. En cuanto a la privacidad de datos, tengo esperanza de que de la misma manera que ahora consideramos seguro y aceptable gestionar nuestras cuentas bancarias en la red, en el futuro nos pasará lo mismo con la sanidad. Piensa que antes considerábamos online banking algo totalmente irresponsable. Y en cuanto al acceso socioeconómico, recuerda que antes los teléfonos móviles y la banda ancha estaban disponibles sólo a los más ricos, mientras que ahora hay más smartphones que habitantes en el planeta.

Estos dos ejemplos sugieren que la innovación, la educación y el tiempo son tres maneras de superar los obstáculos. La innovación proporcionará métodos más asequibles y más seguros que harán que confiemos con estas tecnologías y las adoptemos. La educación tendrá un papel en ampliar nuestro conocimiento, responsabilidad y confianza, lo que proporcionará más beneficios a un mayor número de personas, pacientes y profesionales.

 

Uno de los problemas más habituales en salud mental es el estigma que se le asocia. De hecho, a veces impide que las personas que necesitan ayuda, la pidan.
¿Cómo puede ayudar la salud mental digital a combatir este estigma?

La principal contribución de la salud mental digital en la lucha contra el estigma se hace a través de su función comunicativa, educativa y social. Hoy en día existe una amplia gama de iniciativas anti-estigma en los entornos masivo y micro de las redes sociales. El tiempo ha demostrado que un grupo de personas expuesto a una idea un cierto número de veces acabará aceptándola como una realidad y creo que el entorno mediático digital ha acelerado este fenómeno para algunos memes. Estoy muy emocionado acerca de cómo se está utilizando los medios en este sentido. También se planteó la hipótesis según la cual una de las mejores maneras de combatir el estigma es conocer a la persona que se estigmatiza para poder darse cuenta de que esa persona no es una amenaza como se piensa. Creo que dentro de la salud digital, las redes sociales tienen el potencial de mostrarnos casos de gente que sufre de problemas de salud y gente que se ha recuperado y ahora lleva una vida productiva, lo que provoca un cambio en nuestra actitud ante las enfermedades mentales.

 

¿Podría destacar un proyecto de salud mental digital en EE.UU. y uno en Europa?

Existen muchos proyectos en este ámbito y resulta un reto describirlos brevemente. También puedo decirte que estos proyectos suelen desafiar las fronteras. De los que he visto destacaría PSIOUS, ganador del Mental Health Digital Innovation Challenge que he co-organizado, y Big White Wall, una comunidad de apoyo muy conocida en el Reino Unido que se está extendiendo.

PSIOUS es una plataforma hardware/software que permite a los profesionales de la salud mental ofrecer psicoterapia mediante realidad virtual a aquellos que padecen fobias o estrés traumático. Usa lentes de realidad virtual para el paciente lo que permite que el profesional participe y oriente al paciente en el escenario de realidad virtual. La plataforma dispone de una amplia gama de escenarios.

Big White Wall es una comunidad online que proporcionas recursos de apoyo para tratar estrés mental y emocional. Tiene foros, llamados talkabouts, instrumentos de autoevaluación, material educativo y cursos de apoyo guiados. Esta plataforma congrega en un solo espacio muchos de los recursos que todos necesitamos y que espero nos vayamos acostumbrando a usarlos más proactivamente para tener más cuidado de nuestra salud mental como lo tenemos de nuestra salud física.