Entrevistamos a Cristina Molina, directora del Pla Director de Salut Mental i Addiccions del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya.

¿Cuál es la situación actual en Catalunya de los programes de salud mental y adiciones? Cuáles son los datos más relevantes?

En Catalunya estamos en una situación de un contexto internacional en donde los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son válidos y extrapolables en nuestro entorno. La depresión es la principal enfermedad mental en el mundo y tiene un peso muy relevante sobre la calidad de vida de las personas. Las personas con un problema de salud mental viven entre 15 y 20 años menos que el resto de la población. Además, el suicidio es la consecuencia más grave de las enfermedades mentales y es un problema de salud pública. En nuestro entorno tenemos la Encuesta de la Salud de Catalunya que nos habla de la probabilidad que tiene la población de padecer un trastorno mental. Los datos que tenemos nos dicen, por ejemplo, que en los menores de 15 años la probabilidad de padecer un trastorno mental es aproximadamente de un 4%, y es más elevado en niños que en niñas. Hemos observado también una clara relación con las clases sociales y el nivel socioeconómico: las clases sociales más desfavorecidas tienen más probabilidad de padecer una enfermedad mental.

Y en adultos?

En el caso de la población adulta, mayor de 15 años, sabemos que el 12,4% de la población sufrirá un trastorno mental, y en este caso, es mucho más prevalente en mujeres que en hombres. Sobre todo hay más incidencia en las enfermedades entre la población de 45 a 64 años, y también se ve una clara relación socioeconómica. Aunque estamos ante una problemática prevalente, he de decir que en Catalunya, y en España en general, los datos indican que la autopercepción que tiene la población del bienestar mental es muy elevada. El 80% de las personas considera que su bienestar mental es bueno. No obstante, la OMS alerta que las enfermedades mentales serán uno de los principales problemas en el futuro, y que en el 2030 la depresión será la principal causa de discapacidad en el mundo.

¿Cómo se integran en Catalunya los Servicios de salud mental y las drogodependencias en la atención primaria?

Es muy relevante esta integración y también una prioridad tanto para el Plan de Acción Europeo de la OMS, que se aprobó en Turquía en 2013, como para el Plan de Salud de Catalunya donde se habla mucho de la necesidad de mejorar la resolución y la capacidad de la atención primaria para resolver y atender determinados tipos de problemas de salud. En este caso, el plan de salud catalán habla de diferentes especialidades entre las cuales está la salud mental. Este es un elemento estratégico y un modelo asistencial de integración muy importante. Actualmente, el porcentaje de personas con trastornos mentales que son atendidos en la atención primaria es bastante elevado y va en aumento. Por ejemplo, el año 2013, el 22% de los pacientes atendidos en atención primaria tenían un trastorno mental. Tenemos un sistema de atención primaria muy accesible, y esto permite que la gente pueda acceder y, por tanto, es importante que demos herramientas a los equipos de atención primaria para que puedan atender adecuadamente los trastornos mentales no graves.

¿Cuándo empezó a implementarse la integración de estos servicios?

Este modelo empezó cuando se elaboró el Plan Director de Salud Mental y Adicciones del año 2006. En aquel momento, una de las líneas de acción estratégica era coordinar la atención especializada con la atención primera para capacitar más a esta última y resolver este problema de integración. El objetivo era ir más allá de la interconsulta periódica. Esto propicio que se definiera un modelo de cartera de Servicios de salud mental y adiciones en la atención primaria. En esta cartera se incluían las interconsultas del equipo especializado en atención primaria; intervenciones psicológicas breves y efectivas en el entorno de la primaria, psicólogos especializados que se desplazan a la atención primaria, grupos psicoeducativos dirigidos por profesionales de enfermería formados, etc. Todo esto se empezó a implantar en toda Catalunya, y ahora estamos alrededor de un 72% de implantación en la población adulta y en un 61% en la población infantil y juvenil.
Este modelo de integración ha permitido una disminución importante de la derivación de la primera visita por un problema mental no grave a la red especializada. Estamos hablando de aproximadamente un 17% menos de derivación de la atención primaria a la especializada en el año 2014 respecto al inicio de la implementación del modelo en el año 2006. Esto nos ha permitido que la atención especializada enfoque la atención en los problemas de salud mental graves. Así se ha incrementado el porcentaje de personas con trastornos mentales graves atendidos en los servicios especializado, como y también ha aumentado la tasa de visitas sucesivas de estas personas en los centros de salud mental.
También trabajamos para integrar el ámbito de la salud mental con el de las drogodependencias, ya que eran dos redes diferenciadas, porque nos encontramos con la situación de que una persona con un trastorno mental puede tener alguna adicción o que las adicciones sean el desencadenante de una enfermedad mental.