“Las experiencias de discriminación de personas que reciben la etiqueta de trastorno mental severo son aproximadamente del 60% las personas que reconocen haber sufrido algún tipo de discriminación”

Entrevistamos a Hernán Sampietro, psicólogo social, usuario de salud mental, socio fundador y secretario de ActivaMent Catalunya Associació, secretario de la Federació Veus y vicepresidente de Obertament.

  • ¿Qué necesidades tienen los pacientes y no están cubiertas en el actual sistema de salud?

En primer lugar es  una necesidad de información en lo que significa el diagnóstico. Una persona cuando es diagnosticada con un problema de salud mental recibe junto con esta etiqueta toda la carga de prejuicios sociales que hemos ido recibiendo a lo largo de la vida de los medios de comunicación y de la sociedad en general. Una persona con la etiqueta de trastorno mental severo, como una esquizofrenia o un trastorno bipolar, tiene una crisis identidad, no se reconoce a sí misma y tiene incluso miedo de lo que pueda llegar a hacer o sentir.

  • En el ámbito de la salud mental las mujeres padecen una discriminación doble: por un lado por ser mujer y por el otro por tener un trastorno mental. Esto se traduce en menos oportunidades de recuperación y de reinserción social. ¿Cómo se puede reinvertir esta situación?

Las experiencias de discriminación de personas que reciben la etiqueta de trastorno mental severo son aproximadamente del 60% las personas que reconocen haber sufrido algún tipo de discriminación. No hay diferencias cuantitativas en la proporción de personas de distinto género. Un ejemplo concreto tienen que ver en el ámbito laboral, donde hay una discriminación evidente. En el caso de salud mental, los índices de paro triplican a la población general. Un estudio reciente apuntaba que un 85% de personas con trastorno mental severo que no están incapacitadas para trabajar, no tienen trabajo.

Una cosa que nosotros trabajamos mucho tiene que ver con los procesos de empoderamiento de intentar que las personas participen en los movimientos asociativos de personas diagnosticadas. Estamos pidiendo ayuda a colectivos feministas para reflexionar por qué si más de la mitad de personas socias son mujeres, aquellos que se implican activamente en cargos de responsabilidad y en la lucha por los derechos son en su mayoría hombres.

  • ¿Cómo se puede romper con el estigma del diagnóstico?

Todas las personas somos diversas tengamos la misma etiqueta o no: dos personas con el mismo diagnóstico pueden ser absolutamente diferentes o que dos con distintas etiquetas se parezcan mucho. Desde el ámbito profesional se reproduce inconscientemente el estigma  al no explicar a los pacientes lo que significan sus diagnósticos.

  • El modelo de salud integral puede contribuir a reducir este tipo de situaciones?

Es una manera de hacerlo, una de las muchas que habría que cambiar la situación de estigma y autoestigma que las personas auto reproducimos. El modelo de entender que somos personas más allá de un cuerpo, el modelo de entender que la salud física también por el propio proceso y por cuestiones de discriminación que afectan mucho a la calidad de vida de las personas por cuestiones socioeconómicas al recibir el diagnóstico. Y entender que la persona es bastante compleja y hay que atenderla en todas sus dimensiones es un camino más para luchar contra el estigma.