Entrevistamos a la directora de la  Federació Salut Mental Catalunya, Marta Poll, para hablar del informe “Atención a la salud mental infantil y adolescente en Catalunya” que han presentado junto a la Federació Pere Tarrés.

  •  ¿Cuál es el estado de salud mental de los niños y de los adolescentes en Cataluña?

El 78% de los trastornos mentales aparece antes de los 18 años. Por tanto, todos los aspectos de prevención y de promoción antes de esta edad son esenciales. Una de las cosas que nos encontramos en Catalunya es que, actualmente, no sabemos qué tipo de programas de promoción y prevención se están desarrollando. Sabemos que hay muchos, pero no hay un mapa que nos permita identificarlos y evaluarlos. Se debe saber cuáles funcionan mejor y cuáles no, y plantearnos la posibilidad de generalizarlos en todo el territorio. Este es uno de los elementos que para nosotros es primordial del informe, y así lo hemos transmitido a las distintas conselleries de la Generalitat de Catalunya.

El Plan europeo 2020 indica que el tema de la prevención es esencial. En Catalunya se invierte más en otros aspectos de la atención a la salud mental, por ejemplo, en la hospitalización. Es decir que, cuando ya tenemos identificado el problema, destinamos muchos recursos aquí, pero se destinan muchos menos en la prevención más primaria. El informe señala que es muy importante movilizar más recursos en la prevención y la promoción de la salud mental porqué, seguramente, a la larga ahorraremos muchos recursos de otras áreas.

Se han incrementado los casos que se atienden en los centros de salud mental infantil y juvenil (CSMIJ) en un 7% en el último año. Esto nos hace pensar que detectamos mejor las situaciones, que está muy bien y es una buena noticia, pero que no hemos sido capaces de dotar de más recursos a la red de salud mental para atender mejor estas situaciones. Por tanto, el informe pone en evidencia que tenemos un problema de saturación: tenemos más capacidad para detectar, pero poca para atender de forma adecuada.

Por eso, creemos que es una de los aspectos a revisar, no solo en los CSMIJ, sino que de forma más transversal en el sistema de salud y en el educativo. El rol de los equipos de asesoramiento y orientación psicopedagógica es muy significativo, a pesar que tienen una capacidad muy limitada para atender y acompañar a las familias y los docentes en las escuelas e institutos y también en la atención precoz.

Otro problema que aparece es que hay factores de riesgo individuales, del entorno familiar, y del entorno donde viven los niños y adolescentes que pueden determinar, de alguna manera, una mayor probabilidad de que estos niños puedan sufrir un problema de salud mental.

  • ¿Cómo ha afectado la crisis económica en la salud mental de las familias?

Tenemos datos que en adultos en la atención primaria ha habido un aumento de los trastornos de ansiedad y de depresión. El informe dice que en aquellas familias donde hay una serie de factores de riesgo derivados de la crisis económica, como situaciones de dificultad de acceso a la vivienda, de mantenimiento del lugar de trabajo…, estos tienen un impacto evidente en los niños y en los adolescentes. En situaciones donde el contexto social acompaña menos a causa de la crisis, se les debe prestar más atención en todos los sentidos.

  • ¿Los niños y los adolescentes encuentran barreras en el acceso a la atención en salud mental?

Uno de los retos que se señala en el informe es la accesibilidad. El estigma, la dificultad para consultar o pedir ayuda cuando hay un problema de salud mental y la negación que hacen las familias y el entorno ante estas situaciones son algunas de las barreras. Otra barrera es que no tenemos equidad territorial y hay sitios donde faltan muchos recursos. Es más difícil acceder a ellos si no están disponibles en el territorio. También sucede que hay territorios con recursos pero con menos dotación que también complican el acceso.

En este caso, no hablamos estrictamente de recursos de salud mental, sino de cualquier recurso que atienda a estos niños. Por ejemplo, el programa de apoyo a la atención primaria, que es muy relevante, acompaña a los profesionales que están en las áreas básicas de salud, en este caso a los pediatras, para poder identificar bien estas situaciones y atenderlas de forma adecuada, solo está desplegado en el 30% del territorio catalán. La mayoría de los territorios no disponen de este apoyo y dificulta que desde pediatría se puedan detectar casos de salud mental.

Nosotros siempre decimos que no es solo el hecho de acceder a un recurso o a un servicio, sino que al acceder se pueda encontrar la atención que realmente se necesita. Se necesita un abordaje que permita realmente dar respuesta completa a las personas, que también es facilitar el acceso. Hace falta una atención con una perspectiva más terapéutica: un apoyo psicológico, un acompañamiento, un apoyo en el ámbito educativo, etc.

  • ¿Cómo puede contribuir la integración de la salud física y la salud mental en la consecución de los retos que propone el informe?

Este es otro de los elementos clave del informe: la necesidad de integrar las distintas redes de salud. Hace unas semanas, el periodista Carles Capdevila hablaba de que a las personas no las podemos cortar a trocitos para que cada uno se ocupe de una parte, de un dedo, de un pie…sino que forman parte de una globalidad. Lo mismo sugiere el informe que evidencia las grandes dificultades que tenemos en el sistema de salud para trabajar en red. Eso quiere decir, ponernos de acuerdo a la hora de establecer una primera aproximación diagnóstica conjunta, identificar cuáles son las necesidades de los niños, de los adolescentes o de la familia, marcar un plan de trabajo común y utilizar herramientas de evaluación conjuntas. Todo esto aún se hace de forma muy fragmentada y, por tanto, este abordaje integral es indispensable. El informe apunta la necesidad de establecer unidades funcionales, no tanto para coordinarnos y dividirnos el trabajo, sino para trabajar juntos con un único plan de trabajo, unos objetivos compartidos y poniendo a la persona en el centro.

Uno de los elementos que también aparece es el de cómo hacemos partícipes a las familias y a los niños y niñas para que también formen parte de este equipo. De qué forma les incorporamos, participan, escuchamos cuáles son sus necesidades y les ponemos en el centro. Esto aún nos cuesta, a menudo no somos capaces de poder visualizar realmente sus necesidades. Vemos las que veo yo como profesional o las que ve el otro como profesional, que pueden ser distintas, pero aquellas que percibe la persona nos cuesta mucho escucharlas, y incluso compartir con ellos el plan de trabajo.

  • En este mapeo de recursos que se recomienda realizar, ¿Se contempla también recoger la formación que poseen los profesionales?

Una de las cosas que se identifican es que se debe formar de forma adecuada a todas las personas que intervienen con los niños y los adolescentes. Una de las cosas curiosas que hemos recogido en el informe es que los profesionales de salud mental saben mucho de salud mental, los docentes conocen en profundidad todos los aspectos o las herramientas educativas… Si todos los agentes pudiéramos conocer un poco más sobre el campo de conocimiento del otro, estaríamos más capacitados para realizar este abordaje global. Se necesitan formaciones conjuntas que nos ayuden a entender qué papel juega el otro para utilizar lenguajes más comunes, para hablar de una forma más compartida, compartir más el área de conocimiento.

  • ¿Qué impacto tiene el informe en la administración pública?

Estamos relativamente satisfechas. El informe se ha recibido en positivo por parte de las autoridades. En la presentación del documento vinieron representantes de distintas conselleries de la Generalitat de Catalunya y nos han verbalizado un cierto compromiso para incorporar algunas de las propuestas. También comparten muchas de las debilidades que se han identificado en el informe y se nos ha verbalizado la idea de incorporar, por ejemplo, la mejora de las capacidades de los CSMIJ, de revisar el modelo educativo que tenemos en salud mental, que no es un modelo específico. Hoy en día, atendemos a los niños desde un modelo de atención a las necesidades educativas especiales, que está muy bien, peor que se debe pensar bien qué hacemos con estos niños. Ahora veremos si estos compromisos verbales se concretan en propuestas más firmes y en una apuesta más seria.

Sobre la promoción y la prevención de los problemas de salud mental entendemos que es más complejo, pero nos gustaría que hubiese un compromiso para que se haga efectivo. Nuestra función como federación es presionar para que esto vaya hacia delante.