Martin Knapp es economista y analista de políticas públicas. Sus investigaciones, consultorías y la docencia se concentran en las áreas de la salud y de la atención social. Es Director de la unidad de investigación en asuntos sociales London School of Economics (LSE), profesor de Políticas Sociales y preside la cátedra de Salud y Atención Social de la LSE. Hablamos con él para abordar el impacto de la crisis económica en la salud mental de la población.

  • ¿Qué efectos tiene la crisis económica en la salud mental de la población?

Se pueden ver los efectos de muchas maneras. El más directo es ver cuánto dinero tiene la gente para comprar cosas que mejoren su bienestar y su salud mental, y cuánto dinero tienen los países para invertir en los sistemas de salud. Hemos visto recortes en el gasto en salud en muchos países del mundo, especialmente en Europa. Creo que la salud mental ha sido una de las más perjudicadas en comparación con las otras áreas de salud, porque muchos la ven como un área menos trascendental, o que no supone un riesgo vital.

En las personas, sabemos que hay un vínculo entre el desempleo y los problemas de salud mental, no en la creación de nuevos trastornos de salud mental, pero que sin duda empeora la situación de aquellas personas que están bajo grandes presiones económicas. Además, las personas que han tenido o tienen algún trastorno mental tienen más posibilidades de perder su empleo que aquellas que no han sufrido ninguna enfermedad mental.

Creo que hay un impacto importante en lo que se conoce como deuda sin garantía, la gente que se adeuda durante la crisis. Algunos como en mi caso, no nos preocupamos porque tenemos un buen trabajo y sabemos que nuestros ingresos están asegurados para los próximos años. Pero para aquellos que no tienen esta seguridad, las deudas, incluso las deudas pequeñas, causan mucho estrés.

La crisis económica ha tenido un impacto directo o indirecto en el gasto público y ha impactado en la economía y en otros muchos aspectos de las personas y de sus familias.

  • Y ¿Cuáles han sido los efectos en los jóvenes?

Algo que es especialmente un problema para los jóvenes es que, como estamos atravesando por una crisis económica de larga duración, es difícil para ellos ver perspectivas positivas a largo plazo.  Además, no tienen por definición grandes reservas de resiliencia, si lo comparamos con la población adulta. Así que son un grupo de población particularmente vulnerable en muchos países, como España o el Reino Unido, donde las tasas de suicidio han aumentado. Esta tasa es una medida extrema o el resultado de una salud mental muy pobre y es muy preocupante en la población joven.

  • Según la Organización Mundial de la Salud, en 2020 la depresión será la principal causa de discapacidad en el mundo. ¿Están sensibilizados los gobiernos en la necesidad de invertir más en salud mental?

Sabemos del estigma alrededor de los problemas de salud y de la discriminación que experimenta la gente con estos trastornos, y ello tiene muchas causas. Uno de los problemas que nos encontramos es el de cómo cambiamos las actitudes de políticos, gobiernos y otros para que no vean los trastornos de salud mental como algo menos importante que otros problemas de salud. Creo que en los países en vías de desarrollo, donde se registran muchas muertes a causa del VIH, Malaria o de otras enfermedades contagiosas, se podría entender que la salud mental sea una prioridad baja. Sin embargo, en los países más desarrollados, como los europeos, no entiendo por qué la salud mental es vista de forma negativa.

Además, otra cosa es el hecho de entender que mucha gente con un problema físico, como la diabetes, el cáncer o las enfermedades coronarias, tienen muchas probabilidades de tener una depresión. Hay evidencias en pacientes con diabetes de que si se mejora en el tratamiento de su depresión, en consecuencia, se mejora la gestión de la diabetes por parte de los pacientes. Por tanto, recordar a la sociedad que los problemas de salud mental no se sitúan en un espacio aparte, separado del resto, y que atender a estos múltiples problemas de salud de manera conjunta es necesario no solo para el bienestar de los pacientes, sino que también es indispensable para mejorar la eficiencia y la gestión de recursos de los sistemas de salud.

Martin Knapp

  • ¿Cómo la integración de la salud física con la salud mental puede contribuir a un sistema de salud más efectivo?

Al menos en el Reino Unido estamos viendo que los profesionales de salud son más conscientes de los posibles problemas de salud mental que podrían tener sus pacientes. Seguramente hace diez años un médico diría a un paciente de cáncer: “Por supuesto que estás triste, tienes cáncer, y el cáncer es una enfermedad que causa miedo y que entristece a la gente”. Hoy, creo que los médicos dicen cosas como: “Si, tienes cáncer, probablemente estés desarrollando una depresión clínica y podemos tratarla. Si la tratamos al menos mejorará tu calidad de vida, aunque no suponga cambios en el cáncer”. Por tanto, creo que no es un cambio muy costoso o difícil en la forma que trabajan los servicios de salud, pero creo que se puede hacer una gran diferencia en la forma en como la gente se siente.

  • El hecho del rápido crecimiento del número de población de edad avanzada empieza a ser una prioridad en la agenda política de los países más desarrollados. ¿Hacia dónde cree que van las prioridades de salud mental en los próximos cincuenta años?

Creo que en países como en el Reino Unido no están reconocidas como deberían las necesidades de salud mental de la población anciana. En los últimos cinco o diez años, hay  más concienciación entorno al aumento de la prevalencia de la demencia y se están tomando medidas para mejorar el diagnóstico y el tratamiento.

Y de nuevo, creo que algunas veces ha habido la tendencia en el pasado de etiquetarla como: “Bien, como sabes te haces mayor y envejecer entristece, es así”, en vez de investigar si, de hecho, esta tristeza podría tratarse. Sabemos que hay un riesgo creciente en todas las tipologías de enfermedades de larga duración en la población de edad avanzada, que la salud mental es una de esas tipologías, y que además es muy probable que sean comórbidas con otras enfermedades.

  • En el Reino Unido, el gobierno anunció más inversión en salud mental para los próximos años, ¿Cree que esta inversión va a tener algún impacto en este grupo de población?

Desde el ámbito de la investigación, ha habido un aumento en los fondos destinados a la búsqueda de una cura para la demencia, que está muy bien, pero que no significará ningún cambio en la población en los próximos diez o veinte años – que es el tiempo que necesita un nuevo medicamento en comercializarse. Mientras tanto, tenemos que hacer mucho para mejorar los sistemas de salud. Los esfuerzos a corto plazo deben centrarse en la atención en salud, teniendo en cuenta el crecimiento de la población anciana con demencia o con otras enfermedades crónicas, es el mayor de los retos. Así que me temo que vienen tiempos de cambios.