Entrevistamos a Mónica Carrilero, técnica de políticas públicas de la Federació Salut Mental de Catalunya para hablar sobre las Mesas de Salud Mental, unos espacios de intercambio y de colaboración para promocionar la atención integral de la salud mental en los diferentes territorios.

¿Cuál es el origen de las Mesas de Salud Mental en Catalunya?

La primera mesa surge el 2004, aunque hablando con los distintos territorios sabemos que existían mesas que se reunían de manera más informal. La estructura más formal de estas mesas empezó en el 2004. Desde este inicio hasta hoy se han desplegado distintas iniciativas en otros territorios y, actualmente, hay 19 mesas de salud mental en Catalunya. Las mesas surgen a partir de las políticas sociales que había en ese momento, sobre todo sanitarias que tienen el objetivo de trabajar más desde el territorio. En salud mental, esto se materializa en espacios de mesas para trabajar de forma conjunta.

¿En qué consiste una Mesa de Salud Mental?

La mesa es un espacio de reflexión, de trabajo colaborativo y, sobre todo, de poder sentarse y tomar decisiones de forma consensuada y conjunta. También busca la implicación de todos los agentes involucrados en la salud mental que trabajan en un territorio determinado, poner en común todas las ideas y proyectos para poder ver de qué forma se pueden crear sinergias entre los diferentes actores de salud mental. Nos hemos encontrado mesas con agentes que desconocían qué hacían las otras entidades que estaban a una distancia de un kilómetro, por ejemplo. Gracias a estas mesas se han podido desarrollar proyectos con la participación de muchos actores que trabajan en salud mental. Por tanto, se trata de sumar sinergias y espacios colaborativos.

Hay tres principios claves en estas mesas: el consenso, la horizontalidad y la autonomía. Sobre el consenso, buscamos que los actores aporten y colaboren para acordar hacia donde pueden ir; hablamos de horizontalidad porqué todas las opiniones de los actores tienen la misma importancia, un usuario de salud mental tiene la misma voz que el jefe directivo de un hospital; y autonomía porqué una vez constituida la mesa, que es un proceso que necesita tiempo, se convierte en autónoma y es un espacio para tomar decisiones de manera horizontal y consensuada.

¿Quién puede formar parte de una mesa de salud mental?

Cuando hablamos de agentes que están implicados en el territorio en términos de salud mental, estos pueden ser desde, por ejemplo, representantes de un proyecto de temas laborales por discapacidad y que trata temas de salud mental, a profesionales de los centros de desarrollo infantil y atención precoz (CIDIAP), y los usuarios de salud mental también participan como representantes de la asociación de usuarios del territorio en cuestión. Nunca son las opiniones personales las que tienen más importancia, sino que lo son las cuestiones del grupo o del agente, la entidad o el servicio que representa a la mesa.

¿Cuál es el cometido de la Federació de Salut Mental en estas mesas de salud mental?

Nosotros no queremos liderar ni ser los promotores de las mesas. Son espacios que se piden desde los territorios y nosotros los asesoramos a partir de una visión global de cómo funciona cada mesa y cuáles son los casos de éxito que pueden ayudar a las otras mesas a tener una base sólida para consolidarse. Por tanto, nuestra función es informar, acompañar y buscar herramientas que puedan proporcionar más seguridad a estos espacios. Por ejemplo, ahora estamos trabajando en la creación de unos indicadores de evaluación para ver todas las tareas que se llevan a cabo y, más adelante, ofrecer una formación para poder implantar estos indicadores desde las mesas.

Normalmente es el territorio quien nos contacta, nos dice “hemos visto que existe una mesa en un territorio…” y quiere implantarla también en su zona o comarca. Lo que sí que queremos como Federación de entidades es que las asociaciones que forman parte, lideren o colideren las mesas juntamente con las administraciones locales, para dar visibilidad al movimiento asociativo.

¿Puedes explicar algún caso de éxito de las mesas de salud mental?

Hay muchas buenas prácticas. Las mesas trabajan a través de tres comisiones de trabajo: de sensibilización, de conocimiento, de red y de políticas públicas. En estos tres ejes se basan las experiencias que después surgen en las comisiones. Por ejemplo, en Santa Coloma de Gramenet se elaboró una guía de salud mental y de adicciones, que se presentó en el territorio con la presencia del consejero de salud y tuvo mucha visibilidad. Otro ejemplo lo encontramos en Vilanova i la Geltrú donde se está haciendo un diagnóstico en salud mental con la colaboración de la Diputación de Barcelona para definir un circuito, un mapa que señale las fortalezas y las debilidades en salud mental del territorio.

En Amposta han evaluado los transportes públicos, han identificado las carencias y se han propuesto soluciones como por ejemplo abaratar los precios o facilitar determinados transportes y habilitarlos. En la mesa de Urgell y la Segarra acaban de presentar una guía de salud mental. Esta guía recoge todos los recursos y servicios existentes en materia de salud mental, clasificados en tres ámbitos: servicios sanitarios, servicios sociales y entidades sociales. Hace poco se creó la mesa de salud mental en Tremp. Éste es un territorio que ha detectado que la prevalencia en salud mental es muy elevada y quieren hacer cosas. Además, es una zona que tiene pocos recursos para poder gestionar temas de salud mental y quieren unificar fuerzas.

¿Cuál es el futuro más cercano o los pasos a seguir de estas mesas?

Hay algunos territorios que quieren cubrir áreas más amplias. Por ejemplo, en la provincia de Tarragona hay una mesa del Camp de Tarragona y otra mesa de las Terres de l’Ebre. Estas mesas tienen un funcionamiento más provincial. Aunque nosotros hemos querido aplicar unos métodos y unos criterios, siempre depende de la voluntad de las entidades y de los organismos de cada territorio. Hay casos donde los límites del territorio de una mesa están delimitados por el área que cubre la entidad proveedora de servicios, hasta donde llega la ratio del Centro de Salud Mental de Adultos (CESMA), o el de un servicio laboral. Esto define el espacio de trabajo. Hay mesas que están muy cerca entre ellas, por ejemplo, la mesa de Sant Cugat y la de Terrassa, pero cada una depende de espacios y organismos distintos.

El futuro pasa porque los agentes crean en las mesas, vean su utilidad, participen en estos espacios colaborativos y trabajen en red. También se necesitan más recursos económicos. Nosotros partimos del ejemplo del Conseil Local de Santé Mentale francés, que cuenta con más de 100 mesas, y todos ellas tienen destinada una dotación económica pública. En nuestro caso, no hay ninguna dotación económica. Ha habido alguna dotación puntual en alguna mesa cuando se ha solicitado, a través de un ayuntamiento, o a veces un consistorio ha dispuesto de un pequeño presupuesto para poder hacer algún espacio de sensibilización.