El número de personas sin hogar ha aumentado en los últimos años en Europa, sobre todo en los núcleos urbanos. Por ejemplo, en 2013, había aproximadamente 10.280 familias sin techo en el área de Paris, en total unas 35.000 personas, entre ellas 17.660 niños y niñas. Este aumento es debido a diferentes factores como el incremento de los precios de la vivienda a un ritmo muy por encima del incremento de los ingresos familiares.

Los menores de familias sin techo, además de vivir la pérdida del hogar, están expuestos a la pobreza, al absentismo escolar, a la pérdida de relaciones sociales, o a los cambios de las rutinas familiares, entre otros. Todas estas experiencias tienen considerables efectos emocionales y de comportamiento en los niños y niñas. Además, la mayoría de estas familias no tienen un acceso adecuado a la salud.

El objetivo del artículo es describir las características sociales, ambientales, individuales y familiares asociadas a las dificultades de comportamiento y emocionales de los niños sin hogar que viven en la región de París. Este análisis se realizó a través de entrevistas y cuestionarios a una muestra de 800 familias sin hogar, la mayoría de ellas migrantes, cuyas preguntas fueron respondidas principalmente por la madre y un menor de entre 4 y 13 años.

Los resultados del estudio muestran que los cambios de residencia y la inestabilidad en el hogar están asociados con el bienestar psicosocial de los menores. El 20.8% de los menores que han participado en el estudio presentan un alto grado de dificultades emocionales y de conducta, el 17.7% muestran síntomas de déficit de atención y el 10.7% tienen problemas para relacionarse con otros niños y niñas.

El artículo presenta tres recomendaciones principales para mejorar el bienestar de las niñas y niños sin hogar. En primer lugar, el acceso a una vivienda estable mejoraría la salud mental de los niños y niñas. Así lo demuestran iniciativas aplicadas, por ejemplo en Canadá o en Estados Unidos, con programas que facilitan el acceso a residencias estables en vez de acceso a viviendas temporales.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la mayoría de los problemas de salud mental se desarrollan durante la infancia y la adolescencia. En este sentido, la mejora del bienestar psicosocial de los menores que viven por debajo del umbral de la pobreza contribuye a reducir los problemas psiquiátricos y las desigualdades sociales. No obstante, el artículo identifica también barreras en el acceso a la salud, como el desconocimiento del sistema sanitario o el desconocimiento de la lengua francesa por parte de los padres.

Los autores sostienen que estas barreras podrían reducirse con la promoción de las consultas gratuitas de salud mental apoyadas con traductores especializados, y con más pediatras especializados en salud mental. Otra barrera es que los trabajadores de atención primaria no están familiarizados con este fenómeno. Por eso, se recomienda que los médicos de cabecera se coordinen con los servicios sociales para poder atender las necesidades específicas de estas familias.

También destaca la necesidad de promocionar los centros de salud materno infantil para mejorar el acceso a las familias con dificultades psicosociales, extender el seguimiento de los menores más allá de los seis años, y mejorar el chequeo en salud mental de los padres y madres.

Finalmente, a nivel educativo, los menores sin hogar son más vulnerables a ser discriminados en la escuela por sus compañeros. El artículo subraya la necesidad de reforzar la sensibilización de los docentes en el acoso escolar, establecer normas y protocolos contra él, y ofrecer el apoyo y la protección necesaria a los niños que los sufren.

 


Roze M, Vandentorren S, Vuillermoz C, Chauvin P, Melchior M. Emotional and behavioral difficulties in children growing up homeless in Paris. Results of the ENFAMS survey. European Psychiatry , Septiembre 2016. Disponible en: http://www.europsy-journal.com/article/S0924-9338(16)30015-3/fulltext?rss=yes