Para una intervención eficaz integración de la atención en salud mental, las estrategias que se diseñen deben incluir una atención colaborativa, un refuerzo de los recursos humanos y una integración de la salud mental en la atención primaria. También los gobiernos se deben implicar en el despliegue de un sistema de salud integral.

El artículo identifica tres tipos de intervenciones que pueden aplicarse, en los distintos niveles de salud, en el tratamiento de trastornos mentales, neurológicos y de abusos de sustancias. Para ello, identificar el  dónde va a realizarse cada intervención, quién la va a llevar a cabo y a través de qué canal es clave para una intervención de éxito.

Estrategia 1. Atención colaborativa y por etapas

La colaboración entre los médicos de atención primaria y los especialistas mejora la gestión de los trastornos mentales, neurológicos y las adicciones. La misión de la estrategia es la de fortalecer la calidad de la atención, la calidad de vida, la satisfacción del paciente y tener un sistema más eficiente de atención a los pacientes complejos con problemas crónicos.

Esta intervención se ha utilizado con éxito en la gestión de trastornos mentales comunes como la depresión o en personas con múltiples comorbilidades. La atención se inicia con la identificación sistemática de las necesidades seguida de la participación del paciente en la toma de decisiones sobre su tratamiento. A continuación, se diseña un plan holístico de atención que incluye: gestión de los fármacos, intervención psicológica, localización de los servicios sociales y una derivación del paciente más ágil de un servicio a otro.

En una atención por etapas el objetivo es el de maximizar la eficiencia del servicio: el paciente empieza un tratamiento de baja intensidad, pasando a tratamientos de mayor intensidad sólo si es necesario.

Estrategia 2. Fortalecimiento de recursos humanos en salud mental a través del reparto de tareas

Una de las principales debilidades en el tratamiento de trastornos mentales, neurológicos y de adicción de sustancias es la falta de personal especializado.

El reparto de tareas entre los servicios de atención en salud mental y los profesionales de atención primaria mejora el acceso y la eficiencia de la atención de salud mental a pesar de la limitación de recursos. La distribución de tareas se lleva a cabo dentro de un marco de atención colaborativa con cuatro principales recursos humanos: el profesional de servicios sociales, el paciente y sus familiares, el médico de cabecera y el profesional de salud mental. Es un paso previo al modelo colaborativo y por etapas comentado anteriormente.

La formación en salud mental del personal comunitario y de atención primaria es un prerrequisito para la integración de la salud mental en los servicios de la atención primaria. Es importante la utilización de las nuevas tecnologías (mhealth) para la supervisión de los pacientes por parte de los especialistas. La participación del personal de atención primaria en la planificación mejora su implicación en el proceso. Asimismo es importante asegurar que estos profesionales tengan competencias para prescribir medicación psicotrópica.

Estrategia 3. Integración de la salud mental en servicios sanitarios que ya existen

Extender e integrar servicios de atención en salud mental en la atención primaria se puede lograr integrándolos en los servicios en salud materno-infantil, enfermedades no transmisibles, VIH/Sida y tuberculosis.

En salud materno-infantil, la formación de los padres y de los profesionales en salud emocional y de comportamiento de los niños puede mejorar la eficiencia de los servicios.

En programas de enfermedades no transmisibles, la integración con la salud mental es otro punto de entrada. Por ejemplo, en Canadá se prestan servicios integrales de atención primaria para diabetes, enfermedades coronarias y depresión.

Respecto a los programas de sida y de tuberculosis existen claras oportunidades en la integración de estos programas con la salud mental. En Sudáfrica, el gobierno ha publicado una guía de salud integrada, la Primary Care 101, para los profesionales de atención primaria donde se incluye el Sida, las enfermedades no transmisibles más comunes y trastornos de salud mental como la depresión, la ansiedad, adicciones y psicosis.

 


Fuente: Shidhaye R, Lund C, Chisholm D. Closing the treatment gap for mental, neurological and substance use disorders by strengthening existing health care platforms: strategies for delivery and integration of evidence-based interventions. International Journal of Mental Health Systems, 2015. Disponible en: http://ijmhs.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13033-015-0031-9