Mientras se destinan cientos de millones de euros a la investigación en enfermedades físicas y los profesionales de la salud optan por trabajar en la prevención del cáncer, diabetes o enfermedades cardiacas; a menudo se olvidan los trastornos mentales en adolescentes que más tarde persisten durante la edad adulta.

En 2013, las enfermedades crónicas fueron la principal causa de mortalidad en Estados Unidos, por delante del cáncer y de las enfermedades cardíacas. Según el Centers for Disease Control and Prevention, uno de cada dos estadounidenses sufre una enfermedad crónica y uno de cada cuatro padece múltiples enfermedades crónicas. Además, aquellas personas que padecen enfermedades crónicas como la obesidad o enfermedades cardiovasculares tienen más probabilidades de sufrir una depresión que aquellas que no las sufren.

Según datos del National Insitute of Mental Health (NIMH)norteamericano, uno de cada cinco personas en Estados Unidos tuvo un problema de salud mental en 2013. En niños muchos de estos trastornos no se identifican y permanecen sin tratamiento. En esta línea, el NIMH subraya que si no se tratan de manera efectiva los problemas mentales de pacientes jóvenes, éstos pueden persistir o repetirse de manera más severa en la edad adulta, dificultando su tratamiento.

Asimismo, según un artículo publicado en el Community Mental Health Journal, existe una disparidad alarmante entre los niños hispanos y afroamericanos que no reciben tratamiento. Entre los jóvenes, la prevalencia de condiciones médicas para desarrollar un trastorno mental es mayor que la de las condiciones para desarrollar una enfermedad física, como el asma o la diabetes. Además, en edad adolescente, los trastornos mentales no solo causan un tremendo daño emocional entre las familias, sino que también tienen un coste mayor al de la suma conjunta de diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias.

En Marzo de 2015, un grupo de expertos participaron en un encuentro multidisciplinar organizado por el National Consortium for Building Healthy Academic Communities, el Partnership to Fight Chronic Disease, y la Ohio State University con el objetivo de informar sobre estrategias basadas en las evidencias para prevenir y luchar contra las enfermedades crónicas, incluidos los trastornos mentales. Los participantes debatieron sobre los distintos retos para la prevención de trastornos mentales. En el encuentro se apuntó que la asistencia sanitaria integral y la coordinación sistemática entre salud física y salud mental es la manera más efectiva para mejorar los resultados en salud y para mitigar los obstáculos a los cuidados.

En Estados Unidos cada vez hay más centros con un enfoque de salud integral. Más allá de los ambulatorios o de los centros de atención primaria, el enfoque se está implementando en clínicas universitarias de todo el país como el University of Wisconsin-Madison University Health Services. En este centro se realiza la detección de consumo abusivo de alcohol, la depresión y la violencia interpersonal y se proporciona a los pacientes los servicios que necesitan. Según datos internos del centro, las poblaciones tradicionalmente marginadas, incluidos los estudiantes de color, y los estudiantes internacionales, tienen más posibilidades de acceder a un tratamiento de salud mental en este modelo integrado que a través de los servicios tradicionales de salud mental.

Otra iniciativa es el programa COPE (Creating Opportunities for Personal Empowerment) Healthy Lifestyles TEEN (Thinking, Emotions, Exercise, and Nutrition) que incluye un componente en salud mental. Profesores de secundaria enseñan el programa a los estudiantes como parte de las clases en salud que se imparten de manera regular. Los datos analizados sobre el programa COPE apuntan que los adolescentes que han participado en el programa presentan un índice de masa corporal más bajo; hábitos de vida más saludables; mejores habilidades sociales y menos consumo de alcohol y tabaco. Los síntomas de la depresión también se redujeron a un rango normal en los adolescentes que experimentan una depresión severa.

Otra iniciativa de éxito es el Coaching Boys into Men, que se centra en la prevención de la violencia en actividades deportivas basándose en la evidencia que jóvenes que han experimentado algún tipo de violencia están más predispuestos a tener estrés emocional y comportamientos de riesgo.

Según el blog en salud Health Affairs, del que parte este artículo, el sistema sanitario y las escuelas tienen que priorizar la detección y la prevención de problemas de salud mental en los jóvenes así como comprometer que los centros sanitarios gestionen de manera integral la salud mental y la salud física. Además, se subraya que la salud física y la educación en salud no pueden estar separados de la salud mental y se debe informar en las aulas de manera conjunta.

 


Fuente: Fulmer T, Melnyk B, Thorpe K, Van Orman S. The forgotten chronic disease: Mental health among teens and young adults. 2015.  Health Affairs.org. Disponible en:  http://healthaffairs.org/blog/2015/10/01/the-forgotten-chronic-disease-mental-health-among-teens-and-young-adults/