Un informe publicado en marzo de 2015 por The Health Foundation, organización benéfica británica que realiza estudios sobre las políticas de atención sanitaria, repasa los datos más recientes sobre la salud mental en Inglaterra. El informe, que lleva por nombre “Is mental health care improving?”, analiza la calidad de los servicios de atención sanitaria de las personas con problemas de salud mental en Inglaterra y se centra en tres grupos de población: adultos con problemas de salud mental comunes, adultos con problemas de salud mental graves, y niños y jóvenes con problemas de salud mental.

Se estima que en el año 2007 había en Inglaterra unos 10,2 millones de adultos que tenían algún problema de salud mental (el 20% de la población); la mayoría, unos 6,1 millones, tenían trastornos mentales comunes –normalmente leves o moderados– como depresión o ansiedad; un 0,7% de la población tenía desórdenes de la personalidad y un 0,5% problemas psicóticos. Por otro lado, las cifras indican que cada año más de 2 millones de ciudadanos ingleses tienen algún tipo de relación con los servicios de salud mental, aunque muchos de ellos no los tengan a través del National Health Service (NHS). El estudio realizado por The Health Foundation demuestra que los servicios de atención de los problemas de salud mental comunes ha mejorado, aunque los servicios de atención secundaria (normalmente referidos a casos de trastornos mentales graves), si bien han aumentado, también demuestran tener un acceso más complejo y ser más coercitivos que años atrás. También se indica que los niños y jóvenes con problemas de salud mental disponen de poca información y de pocos servicios de calidad, a pesar de que se estima que en el año 2004 un 10,1% de este grupo de población tenía algún tipo de trastorno mental. Finalmente, el informe también incide en el elevado coste que supone para Inglaterra el tratamiento de la salud mental: hasta 105 millardos de libras al año.

La mayoría de adultos con problemas de salud mental comunes, especialmente los que tienen depresión o ansiedad, son tratados por los servicios de atención primaria del NHS. El número de pacientes que ha accedido a los servicios de asistencia psicológica ha aumentado esos últimos años a causa de la mejora del programa Improving Access to Psychological Therapies (IAPT). Se han hecho muchos esfuerzos para llegar a toda la población y se espera que cada año empiecen a recibir tratamiento unos 900.000 ciudadanos; hay que tener en cuenta que en 2014 había 2,9 millones de personas registradas en los servicios de medicina general con un diagnóstico de depresión (un 6,5% de los adultos), a pesar de que se estima que en Inglaterra había 4,8 millones de personas con este problema de salud mental (un 13,4% de los adultos). Respecto al tiempo de espera para recibir tratamiento, los estándares de la IAPT recomiendan empezarlo antes de 28 días; eso sucedía en un 64% de los casos, aunque un 10% de los pacientes aseguraban haber esperado más de 90 días. Por lo que se refiere a la ratio de recuperación de personas con problemas de salud mental comunes, el informe indica que un 44% logran el objetivo (por debajo del 50% que se propuso el gobierno). Con todo, más de un 85% de los ciudadanos afirman estar satisfechos con los servicios que presta el sistema de salud mental en caso de trastorno mental común.

Los adultos con problemas de salud mental graves que accedieron a los servicios de atención de salud mental secundarios creció en 156.000 personas entre el 2012/13 y el 2013/14, y las derivaciones a centros de salud mental comunitarios subió un 13%. A pesar de eso, cabe destacar que una proporción elevada de ese grupo de población no recibe tratamiento alguno (a modo de ejemplo, un 35% de las personas con trastornos psicóticos no reciben tratamiento) y que el número de interacciones entre los profesionales sanitarios y los pacientes bajó en casi 800.000 visitas entre el 2011/12 y el 2012/13. Respecto el tiempo de espera para recibir tratamiento, los datos son muy variables pero se prevé que el gobierno aplique un estándar con vistas al 2020. También hay que señalar el aumento del número de ingresos en contra de la voluntad del paciente, que entre el 2009/10 y el 2013/14 aumentó en un 14%. Las minorías étnicas son estadísticamente las que recibieron más tratamiento a la fuerza; se deberían analizar más detenidamente las causas. Finalmente, un 66% de la población considera que los servicios de atención de salud mental secundarios merecen por lo menos un 7 sobre 10 de valoración.

Por lo que respecta a los suicidios, los hombres de entre 45 y 59 años son el grupo de población con un riesgo más elevado de suicidio, con una ratio de 25,1 muertos por cada 100.000 habitantes. Por otro lado, a pesar de que la ratio de suicidios ha aumentado, las personas que reciben tratamiento a través de servicios de salud mental secundarios ha disminuido respecto a años anteriores (llegando a un nivel de 80,6 muertos por cada 100.000 habitantes). Sobre esos datos hay que decir que la tasa de mortalidad de las personas con problemas de salud mental graves es 3,4 veces más elevada que la de personas sin problemas de salud mental. Así, la tasa de mortalidad de personas de menos de 75 años es de 383 defunciones por cada 100.000 habitantes, mientras que la de personas que son tratadas por los servicios de atención secundaria es de 1.319 defunciones por cada 100.000 habitantes.

Respecto a niños y jóvenes con problemas de salud mental, sólo existen estadísticas correspondientes a las admisiones en la atención secundaria, y por lo tanto no es posible analizar detalladamente el Child and Adolsecent Mental Health Services (CAMHS). En cualquier caso, se ha evidenciado que los niños y adolescentes con problemas de salud mental tienen dificultades para acceder a un tratamiento. En el año 2010 más del 75% de los médicos de cabecera aseguraban que raramente podían acceder a terapias psicológicas para sus pacientes menores de edad (en el año 2004 sólo un 25% de los niños y un 13% de los adolescentes varones con problemas de salud mental recibían tratamiento). A pesar de esos datos, los informes de los proveedores de salud demuestran que la demanda de servicios del CAMHS ha aumentado, en algunos casos hasta el 20%. Por lo que se refiere al tiempo de espera para recibir tratamiento, los proveedores de salud indican que en 2013 la media se situaba cerca de las 15 semanas; aunque algunos padres y usuarios aseguraron que sus hijos tuvieron que esperar más de un año para recibir tratamiento y describían la situación como una “batalla”.

En definitiva, históricamente los servicios de salud mental de Inglaterra han sido de menor calidad que los de atención médica general, y esos últimos años han empeorado su imagen. Hay quién asegura que eso se debe a la falta de financiación (hay estudios recientes que demuestran que la financiación ha bajado en 700 millones de libras, es decir, en un 8%, durante estos últimos años). A pesar de eso, también hay que destacar que recientemente han surgido iniciativas que ponen el acento en la atención de la salud mental, como por ejemplo, las desarrolladas por el programa IAPT para niños y jóvenes, o también, el reciente anuncio de inversión de 250 millones de libras anuales en ese sentido. En términos generales se pueden afirmar que los servicios han mejorado por lo que respecta al coste-efectividad. Habrá que ver hasta qué punto esta mejora repercute en la población.