A partir de la revisión de estudios publicados entre 2003 y 2013, este artículo analiza las diferencias en las tasas, las características clínicas, los factores de riesgo y los métodos de autolesión y suicidio de distintos grupos étnicos en el Reino Unido. Es fundamental tener en cuenta estas diferencias para tratar con éxito las conductas autolesivas, dado que el Reino Unido tiene una de las tasas de autolesión y de suicido más altas de Europa y que un 14% de la población de Inglaterra y Gales pertenece a una minoría étnica.

La autolesión es la práctica voluntaria de causar daño físico o mutilar el propio cuerpo con o sin la intención de morir. Constituye un problema de salud pública y representa una importante carga para los servicios sanitarios. También es el factor más significativo de riesgo para futuras autolesiones y suicidios consumados. Se han detectado variaciones geográficas en las tasas de autolesión y suicidio consumado en todo el mundo y también se observan diferencias en los distintos grupos étnicos. Sin embargo, las causas de las diferencias culturales siguen sin conocerse, evidenciando la necesidad de estudiar esta relación y abordar las diferencias.

Se han identificado múltiples factores de riesgo. El nivel socioeconómico es uno de ellos, siendo las personas con un nivel socioeconómico más bajo más propensas a intentar suicidarse. El riesgo de autolesión también es mayor para las personas desempleadas, así como para quienes están solteros, divorciados, separados o viudos. Estos factores varían en los grupos minoritarios.

Gran parte de la investigación revisada estima que los hombres asiáticos en el Reino Unido son menos propensos a autolesionarse y las mujeres negras lo son más. También se han hallado diferencias en los métodos de autolesión entre los distintos grupos étnicos. Los hombres blancos son más propensos a rascarse compulsivamente, a diferencia de los hombres negros que utilizan menos este método. En las zonas urbanas, las personas más propensas a autolesionarse son individuos blancos, desempleados, que viven solos y que tienen antecedentes penales y aquellos que tienen problemas de vivienda.

Considerando estas diferencias, el origen étnico y cultural debe tenerse en cuenta para el tratamiento adecuado de las personas que se han autolesionado y para prevenir futuros intentos de autolesión. Es necesario que los servicios sanitarios se adapten a las necesidades de la población que atienden. Un mal seguimiento del paciente puede agravar el problema. Los trastornos mentales como la depresión o la psicosis implican a menudo la autolesión y la ideación suicida. Por lo tanto, los médicos de cabecera deben estar atentos a los pacientes de grupos étnicos minoritaritos por la posibilidad de diagnosticar un trastorno mental, pues muchos de ellos no acuden a los servicios de salud mental por el estigma que pesa sobre este tipo de trastornos.

Así pues, sabemos que existen claras diferencias étnicas en la autolesión y el suicidio, que pueden derivarse de factores como el nivel socioeconómico, la presión cultural o la prevalencia de enfermedades mentales. Sin embargo, se necesita una definición más precisa de los grupos étnicos para mejorar la investigación y extraer conclusiones más seguras. Las futuras investigaciones deben utilizar términos más informativos y significativos a la hora de definir los grupos étnicos y tener en cuenta a qué generación de inmigrantes pertenece. De esta manera, se puede trazar una evolución de la identidad cultural y detectar su influencia en la autolesión. Las intervenciones psicológicas que promueven la inclusión social y la búsqueda de ayuda pueden beneficiar a las personas de minorías étnicas que están en riesgo de suicidio o de autolesión.


Fuente: Al-Sharifi A, Krynicki CR, Upthegrove R. Self-harm and ethnicity: A systematic review. International Journal of Social Psychiatry , 2015. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25783961