Recientemente, un estudio llevado a cabo por el Oxford Mindfulness Centre y publicado en la revista The Lancet, demuestra la eficacia del “Mindfulness” como terapia cognitiva para el tratamiento antidepresivo. Las pruebas de esta investigación afirman que es posible la prevención de la recaída depresiva o la repetición con esta práctica que nos viene de Oriente.

Durante los últimos 30 años se ha introducido en Occidente una práctica muy antigua que se originó hace más de 2500 años y es la esencia fundamental de las prácticas Budistas, el “Mindfulness”, que se ha traducido al español como Atención Plena o Presencia Mental. Esta práctica ya está integrada a la Medicina y Psicología de nuestros países, es aplicada y estudiada científicamente para reducir el estrés, aumentar la autoconciencia y reducir los síntomas físicos y mentales.

La Atención Plena se basa en prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. Jon Kabat-Zinn, un referente mundial de esta práctica, introdujo la disciplina en Occidente y fundó la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

La terapia está dirigida a ayudar a las personas a que se centran en el presente, reconozcan los signos de alerta temprana de la depresión y respondan a ellos de una manera eficaz para no desencadenar nuevas recaídas.

En la revista The Lancet apuntan que es una buena opción para millones de personas con depresión recurrente, y en Inglaterra y Gales a los médicos ya se les anima a ofrecer esta práctica.

En el estudio del Oxford Mindfulness Centre, científicos de la universidad de Exeter reclutaron a 424 personas para una prueba, todos ellos pacientes de distintos centros que se encontraban en riesgo de tener mayor depresión. Los participantes fueron asignados aleatoriamente al grupo de tratamiento o al grupo de control. Aquellos asignados al grupo de tratamiento dejaban lentamente el antidepresivo que estaban tomando en ese momento y empezaban la terapia cognitiva, y los asignados al grupo de control seguían con su medicación. Después de estar dos años con las sesiones, el resultado fue que las tasas de recaída de ambos grupos fueron similares.

Sin embargo, para otros como la Dra. Iris Elliott, Jefa de Política e Investigación en la Mental Health Foundation, esta terapia no es tan efectiva para la cura y debería estar orientada únicamente a la prevención de la enfermedad. Aunque hay que decir que esto ya sería de un gran interés para el futuro, teniendo en cuenta el enorme impacto de los trastornos de salud mental como la depresión, la ansiedad o el estrés en la sociedad y la evolución prevista en los próximos años.