Se cumplen cinco años de la guerra en Siria que ha dejado a su paso a más de 300.000 muertos y seis millones y medio de desplazados. Durante este periodo, más de 12.000 niños han perdido la vida. Más de dos millones de niños han huido del horror del conflicto y viven en campos de refugiados en los países vecinos. Dentro de Siria hay más de 7,5 millones de niños afectados por el conflicto que lo han perdido todo. Para los más pequeños, la pérdida de familiares y de amigos les ha causado episodios de estrés graves que tendrán un fuerte impacto a lo largo de sus vidas.

Safe the Children ha presentado un estudio en el que, a través de las voces de niños, padres, madres y personal humanitario en la región, se expresa cómo el conflicto armado ha afectado la infancia de los más pequeños. Según la OCHA, uno cada cuatro niños en Siria está en riesgo de padecer un trastorno mental.

Niños de edades comprendidas entre los seis y los trece años participaron en el estudio con ejercicios de dibujo y de escritura sobre sus experiencias vitales. Imágenes de aviones, bombas, soldados, cuerpos heridos fueron las más dibujadas. Los niños describieron situaciones de ver cuerpos inertes y el olor a gas como las experiencias más tristes y traumáticas que han vivido. Después de las actividades, los niños más mayores expresaron y compartieron los mensajes que querían trasmitir a partir de lo que habían dibujado o escrito.

Intervenciones humanitarias en salud mental en Siria

Los trastornos mentales y neurológicos más severos como la psicosis o la epilepsia son trastornos a menudo preexistentes en la persona que se pueden intensificar debido a un conflicto armado que además dificulta el acceso al tratamiento y a la asistencia médica.

Aunque las intervenciones e iniciativas humanitarias en salud mental se van incrementando, se necesitan intervenciones más especializadas para la gestión de los casos, enfoques terapéuticos individuales y grupales, y terapias cognitivo-conductuales dirigidas por psicólogos y trabajadores sociales. La mayoría de estas intervenciones  se desarrollan en Egipto y en el Líbano pero se deben reforzar con un enfoque más holístico para una protección de los niños más amplia. Además de Siria, también los países del entorno ya tenían una carencia de profesionales en salud mental antes del estallido del conflicto.

Para revertir la falta de profesionales existen iniciativas que tienen en cuenta una perspectiva holística en la formación de profesionales de esos países, complementando  la salud mental y las intervenciones psicosociales. Hay también iniciativas que trabajan para la inclusión de apoyo psicosocial en las escuelas y en centros educativos con profesores y educadores formados para dar respuesta a las necesidades psicosociales de los niños. Algunas escuelas cuentan con psicólogos y trabajadores sociales para  dar apoyo terapéutico así como una gestión de los casos identificados para orientar aquellos casos en donde los niños necesiten atención especializada en salud mental o atención para aquéllos que han sufrido de violencia de género.

 


Fuente: Robinson M. Childhood in the shadow of the war: voices of young syrians. Safe the Children, 2015. Disponible en: https://www.savethechildren.org.au/__data/assets/pdf_file/0018/124119/Childhood-in-the-shadow-of-war-WEB.PDF