El estudio  “El efecto de la oxitocina nasal en spray en déficits de interacción social observados en niños con autismo: ensayo clínico cruzado y aleatorizado” publicado online el pasado 27 de Octubre en la revista Molecular Psychiatry es el primer ensayo clínico con unos resultados prometedores, a falta de más estudios, para apoyar el potencial de la oxitocina como una intervención temprana para los niños pequeños con autismo con el fin de mejorar los déficits de interacción social.

En el estudio participaron 31 niños de entre 3 y 8 años con trastorno del espectro autista, trastorno de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo no por otra parte especificado (PDD NOS). El ensayo se realizó a doble ciego en donde recibieron 12 unidades internacionales de oxitocina y placebo nasal en espray por la mañana y por la noche durante cinco semanas consecutivas con cuatro semanas de periodo de lavado entre los dos tratamientos. En comparación con el placebo, la oxitocina condujo a mejoras significativas en el resultado primario principal de sensibilidad social con respecto al cuidador. La inhalación de la oxitocina nasal fue en general bien tolerado por los pacientes. Los principales efectos secundarios registrados fueron: un aumento de la sed, aumento durante el día y la micción nocturna y estreñimiento.

“Hemos utilizado una de las más extendidas evaluaciones de respuesta social de niños con autismo y hemos descubierto que con un tratamiento de oxitocina nasal los niños se mostraban socialmente más sensibles en casa y ello también se reflejó en nuestras ratios/datos clínicas independientes” sostiene Adam Guastella, PhD de la Autism Clinic for Translational Research, Brain and Mind Centre de la Universidad de Sydney.

Los expertos afirman que se necesitan más estudios y con mayores muestras para determinar cómo la oxitocina puede mejorar el comportamiento social y documentar cómo los tratamientos relacionados podrían ser utilizados para impulsar estrategias de intervención social en el aprendizaje de los niños con autismo. Teniendo en cuenta que no se puede descartar un efecto placebo, los investigadores creen que los próximos estudios deben considerar métodos para controlar efectos placebo con el objetivo de mejorar la detección de las respuestas terapéuticas.

 


 

Fuente: Medscape