La interacción entre la salud mental y la salud física tiene consecuencias importantes en todos los niveles del sistema de salud y de asuntos sociales. El informe de King’s Fund Bringing together physical and mental health, describe diez prioridades para mejorar en el camino a una plena integración de la salud física con la salud mental.

Prioridad 1: Incorporar la salud mental en programas de salud pública

Las actividades de prevención y promoción de la salud mental suponen un coste inferior al 0,03%  del gasto en salud mental del National Health Service británico (NHS).

Un enfoque más integral  en salud permitirá combatir los determinantes de una pobre salud física y mental de manera coordinada, con enfoques locales para combinar recursos de distintos sectores, y priorizando aquellas intervenciones capaces de mejorar la salud mental y la salud física de forma conjunta.

Prioridad 2: Promocionar la salud en personas con problemas de salud mental graves

Personas con trastornos mentales severos,  como el trastorno bipolar o la psicosis, están en un alto riesgo de sufrir una enfermedad física como resultado de los efectos colaterales de la medicación, factores de riesgo relacionados con el estilo de vida y determinantes socioeconómicos.

Los pacientes con trastornos mentales severos deberían ser un grupo prioritario de las intervenciones de salud pública. Estas intervenciones incluirían la provisión de servicios especializados para apoyar un estilo de vida más saludable y las revisiones médicas deberían ser accesibles a todo el mundo. Las entidades comunitarias y las organizaciones de voluntariado tendrían un papel importante en el cambio a estilos de vida más saludables, y las familias y los cuidadores también tendrían un papel muy activo en este proceso.

Prioridad 3: Mejorar la gestión de los síntomas médicos inexplicables en atención primaria

Más del 40% de pacientes ambulatorios con síntomas medicamente no explicables, como el dolor musculo esquelético, dolor de cabeza persistente, cansancio crónico, etc., padecen también ansiedad o depresión.

Las necesidades de este tipo de pacientes varían enormemente, y, según el informe, la evidencia sugiere que una gestión biopsicosocial prestada en un marco de atención escalonado puede ser efectivo para una parte de estos pacientes. Los médicos de cabecera tienen un rol importante en la identificación de los pacientes, la exploración de factores psicosociales, y reconociendo este tipo de síntomas como reales.

infografia-prioridades-salud-mental-ESP - copia

Prioridad 4: Fortalecer la atención primaria en las necesidades de salud somática de personas con enfermedades mentales graves

Una pobre detección y tratamiento de enfermedades físicas contribuye al incremento de las tasas de mortalidad de las personas con esquizofrenia. La responsabilidad de monitorear y gestionar  la salud física de personas con trastornos mentales graves debe ser compartida entre la atención primaria y los médicos especialistas en salud mental, basándose en acuerdos locales y claros. Ello incluiría una prestación adecuada de revisiones de salud física anuales y una formación al personal de enfermería que dirige estas revisiones.

Prioridad 5: Apoyar en salud mental a pacientes con problemas de salud de larga duración

Las personas con problemas de salud de larga duración tienen entre dos a tres veces más posibilidades de padecer problemas de salud mental, siendo la depresión y la ansiedad las enfermedades más comunes. Estos pacientes deberían recibir atención psicológica como parte de su tratamiento. Esto incluiría: provisión rutinaria de educación psicosocial  y apoyo en rehabilitación cardíaca y pulmonar, entre otros; promoción de los grupos de apoyo (locales o via online); e incluyendo psicólogos clínicos en equipos multidisciplinarios para permitir la transferencia de conocimiento y de habilidades en estos equipos.

Prioridad 6: Apoyo en la salud mental y el bienestar de los cuidadores

En el Reino Unido, más de seis millones de personas cuidan de manera informal a alguien con una enfermedad o discapacidad. Las necesidades de salud mental y física de los cuidadores y los familiares debe ser valorada como parte de la rutina de la atención prestada a los pacientes con enfermedades de larga duración, o con enfermedades terminales.

Prioridad 7: Apoyo en salud mental en hospitales de agudos

El fallo en la provisión de un apoyo constante en salud mental a los usuarios de los servicios de los hospitales de agudos tiene un efecto importante tanto en la experiencia del paciente como en los resultados de salud.

Un enfoque integral supondría que los profesionales tengan las habilidades necesarias y la seguridad para gestionar la salud mental de forma apropiada. Los profesiones trabajando en urgencias y en planta sabrían cómo identificar y responder a la demencia, al delirio, la autolesión y a una psicosis aguda. Los equipos de atención primaria tendrían la capacidad de ayudar a los pacientes a realizar ajustes psicológicos a sus enfermedades, o de gestionar los síntomas médicos inexplicables.

Prioridad 8: Gestionar la salud mental y la salud física en las plantas hospitalarias

El ingreso en una planta hospitalaria debería ser visto como una oportunidad para mejorar la salud mental y física del paciente. Las personas ingresadas en una planta de salud mental recibirían un examen físico completo en el momento del ingreso o en las 24 horas posteriores, con los debidos análisis llevados  a cabo de forma rápida y bien documentados. Una mayor estabilidad de los pacientes ingresados representaría una oportunidad en la prestación de servicios de atención general adecuados dentro de la planta hospitalaria.

Prioridad 9: Prestación de una atención integrada de salud mental perinatal

Los problemas de salud mental afectan a una de cada cinco mujeres durante el periodo perinatal. En un servicio integrado, la salud mental perinatal la prestaría un especialista en salud mental perinatal dentro de los servicios de maternidad, que también formaría a su equipo  trabajaría conjuntamente con ginecólogos, matronas, auxiliares y médicos de cabecera. Todos los profesionales relacionados con el embarazo y el post parto tienen un rol importante en asegurar que la atención mental forma parte del proceso perinatal.

Prioridad 10: Apoyo a las necesidades de salud mental en centros residenciales

Los trabajadores de residencias deben tener la formación necesaria para ser capaces de detectar y gestionar la demencia, el delirio, la depresión y otras enfermedades, con el apoyo y la supervisión de los especialistas. Los médicos de cabecera que trabajan con gente mayor en residencias deben ser capaces de identificar aquellas personas con necesidades de apoyo en salud mental, y facilitar educación y consejo a los cuidadores de la residencia.

 


 

Naylor C, Das P, Ross S, Honeyman M, Thompson J, Gilburt H. Bringing together physical and mental health: a new frontier for integrated care. The King’s Fund, Marzo 2016. Disponible en: http://www.kingsfund.org.uk/publications/physical-and-mental-health