El personal de enfermería ha tenido y debe tener un papel determinante en la implementación de la red de servicios integrados, pero hasta ahora no se le ha prestado demasiada atención a nivel de investigación. Un estudio de BioMed Central publicado en el BMC Health Services Research analiza la evolución y el alcance de la práctica de la enfermería en el Quebec con respecto a la atención integrada de los pacientes. El análisis pretende descubrir el nivel de prevalencia de ciertos aspectos (o dimensiones) de los servicios integrados y la fase de despliegue en la que se encuentran en cuatro tipos de tratamiento específicos de atención sanitaria.

La integración de servicios de atención sanitaria del Quebec tomó forma en el año 2004, cuando se propuso un nuevo modelo de conectaba diversos recursos de un territorio a una red de servicios médicos y sociales (LSN). En cada LSN se creó un Health and Social Services Center (HSSC), que fusionaba centros de salud comunitaria locales, centros de atención residencial y de larga duración y, en algunos casos, también hospitales. En el año 2011 la Commonwealth Fund International Health Policy Survey publicó un informe en el que declaraba que los servicios sanitarios del Quebec eran deficientes: falta de coordinación, de accesibilidad y de continuidad en la atención a pacientes con grandes necesidades. Algunos analistas lo atribuyeron a la debilidad del modelo de integración y a su mala implementación. Las reformas realizadas recientemente en el sistema han incidido en cambios estructurales y administrativos, aunque podría haberse invertido más en el desarrollo y la renovación de las prácticas clínicas y profesionales.

Las enfermeras siempre han tenido un papel clave en la prestación y la coordinación de la atención médica. Son el nexo de unión entre el desarrollo de los programas de servicios y la consecución de las transformaciones del sistema; entre otras cosas, desarrollan mecanismos de referencia, nuevos protocolos de atención e introducen funciones para optimizar su contribución. Un estudio de BioMed Central realizado a 107 enfermeras que trabajan en redes de atención sanitaria integrada de Quebec se propuso descubrir hasta qué punto influye el papel de las enfermeras en esta transformación. El marco de referencia del estudio, el Development Model for Integrated Care (DMIC), analizaba cuatro tipos de líneas de actuación que requieren atención integrada: las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (COPD), el apoyo a la autonomía de la gente mayor (ASE), la atención oncológica paliativa (POS) y los servicios de salud mental (MHS). El estudio analizó 9 dimensiones (o clústers) que englobaban un total de 89 actividades diferenciadas referidas a la atención integrada. Las 9 dimensiones eran: atención centrada en el paciente y la familia, sistema de prestación, gestión de la actividad, calidad del servicio, formación centrada en los resultados, colaboración interprofesional, roles y tareas, compromiso y emprendeduría. Por otro lado, el estudio también analizó la fase del proceso de integración según cuatro estudios: fase de iniciativa y diseño, fase de experimentación, fase de crecimiento y seguimiento, y fase de consolidación y transformación.

Los resultados del estudio demuestran que sólo dos dimensiones (calidad del servicio y colaboración interprofesional) tienen prevalencia en las cuatro líneas estudiadas. Por contra, dos otras dimensiones (emprendeduría y gestión de la actividad) no se encuentran en ninguna de las cuatro líneas; el resto de dimensiones tienen diferente prevalencia según la línea. Si analizamos los resultados desde el punto de vista de las cuatro líneas estudiadas, vemos que la atención oncológica paliativa (POS) y el apoyo a la autonomía de las personas mayores (ASE) tienen, ambas, prevalencia en 7 dimensiones. Por otro lado, los servicios de salud mental (MHS) sólo tienen una prevalencia en 3 dimensiones (calidad del servicio, colaboración interprofesional y atención centrada en el paciente y la familia).

En este sentido, los resultados se corroboren si se analiza la fase de implementación de la atención integrada. Sólo la atención oncológica paliativa (POS) se encuentra en la fase tres, es decir, en la que implica crecimiento y seguimiento de la integración. El apoyo a la autonomía de las personas mayores (ASE) se encuentra en fase de experimentación y, por último, las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (COPD) y los servicios de salud mental (MHS) se encuentran en fase de iniciativa y diseño. Las conclusiones que se pueden extraer del estudio son que se debería de llenar el vacío existente entre el ritmo de la transformación de la práctica de la enfermería y los objetivos de la atención integrada. Los esfuerzos se deberían centrar en desplegar recursos organizacionales, médicos, humanos y materiales, y apoyar así la renovación de la práctica de la enfermería, consiguiendo un personal más formado para afrontar todos los requerimientos de la integración.