Crónica de la jornada sobre la crisis y la salud mental de los niños y adolescentes

Se calcula que el 20% de los adolescentes de todo el mundo tiene problemas mentales o de comportamiento, unos 93 millones de personas. Alrededor de la mitad de los trastornos mentales comienzan antes de los 14 años  y el 70% antes de los 24 años. Para debatir sobre el impacto de la crisis en la salud mental de los niños y de los adolescentes, la Fundació Grífols y la Fundación Probitas organizó la jornada “Crisis y salud mental en niños y jóvenes. ¿Causa o consecuencia?” en Barcelona, el pasado 21 de noviembre.

El doctor en filosofía y profesor de la Universitat de Girona, Joan Canimas abrió la jornada hablando de las múltiples crisis que afectan a los niños y los adolescentes. “Hay una crisis en las esferas de acogida que son la familia, la educación, la moralidad y el trabajo” explico Canimas.

El filósofo profundizó en dos de estas esferas, la educativa y la de la moralidad. Sobre la educación, Canimas afirmó que las escuelas ya no educan sino que están destinadas a formar persones técnicas: “el sistema educativo ya no conforma el carácter de las persones, no se piden persones educadas sino que deben estar formadas. Hoy la educación se deja en manos de la familia”, explicó y se preguntó: “¿Qué pasa cuando la familia falla?”.

Para profundizar sobre cómo se atiende a los niños y los adolescentes cuando sus múltiples esferas de acogida fallan, el investigador Luís Rajmil contextualizó la situación presentando la pobreza y las desigualdades sociales que han empeorado las condiciones de vida y el bienestar de la sociedad. Marta Poll, directora de la Federació de Salut Mental de Catalunya, expresó los siete retos del sistema de la salud pública en la atención a los niños y los adolescentes y la necesidad de trabajar de manera más integrada y coordinada en esta atención. Adela Camí, directora general de Eduvic y miembro directivo de FEDAIA subrayó la existencia de una pobreza multidimensional, “más allá de la pobreza económica existe también la pobreza relacional-emocional y la pobreza política”. Para el psicólogo clínico del Hospital Sant Joan de Déu, Josep Matalí, existe el peligro de “estar constantemente psiquiatrizando el malestar de los niños” y enumeró las mejoras de la prevención y la detección precoz en el ámbito escolar como elementos clave.

Por la tarde, un grupo de profesionales presentaron buenas prácticas en intervenciones de salud mental.  En la clausura de la jornada, el psiquiatra Jorge Tizón expuso la necesidad de realizar un replanteamiento profundo de los modelos de atención en salud mental y de los modelos y actitudes de las redes profesionalizadas de asistencia.