Los trastornos mentales no suceden de forma aislada. Se ha calculado que el 46% de personas con un trastorno mental tienen un problema físico de larga duración (Naylor et al., 2012). Muchos estudios han recalcado la necesidad de mejorar el acceso a la salud física de estas personas para que se pueda reducir la diferencia en la esperanza y la calidad de vida de los afectados respecto a la población general.

El objetivo del informe “Focus on: People with mental ill health and hospital use”, elaborado por el programa de investigación Quality Watch de The Health Foundation y Nutfield Trust, es el de entender mejor la forma en que las personas con una enfermedad mental utilizan los servicios hospitalarios respecto a aquéllas que no padecen ningún trastorno mental. Estas diferencias pueden ayudar en la planificación de los servicios para destinar los recursos adecuados y también influir en las políticas públicas de salud. Por ejemplo, el estudio ha observado una mayor presencia de personas con un trastorno mental en los servicios de urgencias que en las consultas o en los servicios de atención planificada. También se ha comprobado que las personas en una situación personal más precaria visitan 1,8 veces más las urgencias y son ingresadas 1,5 veces más que las otras.

En el estudio, el 62% de los casos analizados de pacientes con trastornos mentales residían en las zonas más desfavorecidas del país. A pesar de ello, solo en el 19% de los casos de los ingresos a urgencias de estas personas lo fueron para recibir atención en salud mental. Así pues, las personas afectadas por un trastorno mental tienden a ingresar más, incluso por motivos somáticos, y tienden a tener una estancia hospitalaria más larga que el resto.

Los resultados del estudio señalan que las necesidades de salud física no se identifican o no se intervienen en los servicios de atención primaria, provocan que estas necesidades de pacientes psiquiátricos se olviden. Según los autores, una opción sería que esta problemática se trabajara ofreciendo formación sobre las revisiones médicas a los profesionales de salud mental para identificar problemas físicos de sus pacientes (*). El informe también puntualiza las limitaciones constates derivadas de las barreras para establecer una integración de la salud mental y la salud física para el tratamiento de los pacientes.

Recientemente, el Reino Unido ha realizado una clara apuesta para mejorar la atención y los resultados de la salud mental con el objetivo de conseguir una verdadera igualdad entre la salud física y la mental en el año 2020. A pesar de esta voluntad política, si el vacío existente identificado en el estudio entre la salud física y la salud mental se continúa expandiendo, el objetivo de la igualdad es difícil que se pueda conseguir en los próximos cuatro años.

(*) En otros entornos se opta por incluir esta función, la vigilancia y la atención a la salud física de las personas con trastornos mentales graves, dentro de los programas de intervención colaborativa de integración de la salud mental en la atención primaria.


Fuente: Dorning H, Davies A, Blunt I. Focus on: People with mental ill health and hospital use. The Health Foundation i Nutfield Trust, Octubre 2015. Disponible en:  http://www.qualitywatch.org.uk/sites/files/qualitywatch/field/field_document/
QualityWatch_Mental_ill_health_and_hospital_use_full_report.pdf