Desde la aprobación en 2006 de la estrategia nacional en salud mental elaborada por el Ministerio de Sanidad español y tras un parón en 2013, se están reactivando los 14 grupos de trabajo para realizar una profunda renovación de la estrategia, la cual desde su aprobación ha tenido una carencia de financiación.

España invierte un 5% del gasto sanitario en salud mental, mientras que la media europea se sitúa en torno al 10%. El porcentaje contrasta con el hecho que la salud mental causa una mayor discapacidad y más años de vida perdidos por la enfermedad que todas las patologías oncológicas, cardiovasculares y la diabetes juntas. Para Celso Arango, jefe de servicio en el Hospital Gregorio Marañón y presidente de la Comisión Nacional de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, “una estrategia sin fondos, sin evaluación previa y con criterios que priman más lo político que lo técnico… no funciona”.

El coordinador científico de la nueva estrategia, Carlos Mur de Viu, director gerente del Hospital de Fuenlabrada (Madrid) es consciente de que la evaluación de la estrategia en 2009 era “poco ejecutiva, se quedaba en temas genéricos e incidía poco en la atención primaria. Faltaban protocolos, fomentar la homogeneidad entre autonomías, definir circuitos y programas de atención específica, etc.”.  Las patologías mentales suponen  buena parte de la carga asistencial en los centros de atención primaria. Para Enric Aragonés, coordinador del Grupo de Trabajo en Salud Mental de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), la salud mental “tiene un enorme impacto en la atención primaria. Mejoramos, pero los avances no son suficientes: falta estructura, se necesitan más recursos organizativos, implicar al médico de familia y agilizar la relación con el hospital”. Se ha avanzado en el abordaje psicoterapéutico, pero desde Semfyc se subraya que el tratamiento farmacológico aún ocupa demasiado espacio. Según el Ministerio de Sanidad, el consumo de antidepresivos se ha triplicado en lo que va de siglo, con una tendencia a la sobre medicación.

Según Mur de Viu, estas dificultades se minimizan en la nueva revisión y surgen nuevos retos. Entre los principales objetivos de la nueva estrategia destaca la lucha contra el estigma – aunque el nivel de concienciación social y profesional es cada vez más alto-, el abordaje del suicidio y la atención de la cronicidad. Otras claves que se incluyen en nueva estrategia son la continuidad asistencial y la coordinación primaria-hospital, las adicciones emergentes en las personas jóvenes y la patología dual, entre otras.

Desde la vertiente de los pacientes y familiares, José María Sánchez Monge, presidente de la Confederación de la Salud Mental en España, afirma que: “Los pacientes piden una atención más próxima, con más seguimiento, individualizada e integral y que se facilite el acceso a ciertas terapias” e incide en la escasez de psiquiatras infantiles. La OMS recomienda un mínimo de 14 psiquiatras por cada 100.000 habitantes.

Otras necesidades a cubrir son la falta de diagnósticos tempranos, la mejora en la coordinación del circuito asistencial y el acceso a tratamiento – muy heterogéneo, en función del tipo de tratamiento.

 


Fuente: Plaza JA. La falta de fondos lastra lo demás. 26 octubre 2015. Diario médico. Disponible en: http://www.diariomedico.com/2015/10/26/area-profesional/sanidad/salud-mental-la-falta-de-fondos-lastra-lo-demas